Psicoterapia individual para adolescentes
La adolescencia puede ser complicada. Cambia el cuerpo, cambian las relaciones, cambia la forma de verse a uno mismo y también el lugar que se ocupa en el mundo. Con tanto ajetreo, es normal sentir malestar, dudas o emociones difíciles de entender.
¿Cuándo puede ser un buen momento para empezar psicoterapia?
No hace falta esperar a que las cosas vayan muy mal para pedir ayuda. A veces basta con notar que algo lleva tiempo pesando demasiado o que cuesta encontrar la manera de salir de ciertos bucles.
Quizá te reconoces en alguna de estas situaciones:
- La tristeza, la rabia o la apatía aparecen con frecuencia y cuesta entender de dónde vienen.
- La ansiedad, los miedos o las preocupaciones ocupan demasiado espacio.
- Hay cambios de humor que hacen que todo parezca una montaña rusa.
- Has dejado de disfrutar de cosas que antes te gustaban.
- La frustración se hace difícil de manejar.
- Estás viviendo un cambio importante, como un cambio de instituto, una separación familiar o una mudanza.
- O simplemente sientes que necesitas un lugar donde ordenar un poco todo lo que llevas dentro.
¿Cómo es el proceso terapéutico?
El trabajo terapéutico se adapta a la edad, la personalidad y las necesidades de cada adolescente. El objetivo no es dar recetas ni imponer soluciones, sino acompañarles a comprender lo que sienten, encontrar nuevas formas de relacionarse con sus pensamientos y emociones, y ganar confianza en sí mismos.
Cuando es necesario, se mantiene una comunicación cuidada con la familia, respetando siempre la confidencialidad del espacio terapéutico y priorizando el bienestar del adolescente.
Sobre el enfoque de las terapias contextuales
El enfoque contextual en terapia no pone el foco en eliminar los síntomas, sino en comprender cómo la persona se relaciona con ellos y por qué. Desde esta perspectiva, el malestar surge en gran medida del esfuerzo por evitar o controlar experiencias internas difíciles. Con este objetivo, la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) ayuda a cambiar esa relación con los pensamientos y emociones difíciles, aprendiendo a darles espacio sin que dirijan nuestra vida, y a avanzar hacia aquello que es importante y valioso para cada persona.
Si te apetece saber más sobre este modelo, te dejo un par de recursos aquí y aquí. Y si quieres informarte sobre esta perspectiva en adolescentes, te dejo algo por aquí y aquí.
Trabajo con adolescentes que quieren entenderse mejor, sentirse un poco menos desbordados y encontrar formas más amables de afrontar lo que les pasa. A veces no saben muy bien cómo explicarlo, y no pasa nada: el proceso se adapta a cada persona, a su ritmo, a su momento y a su manera de expresarse.
El acompañamiento es cercano, respetuoso y profesional. Un espacio donde no hay juicios, prisas ni respuestas obligatorias, y donde poco a poco se pueden ir entendiendo las emociones, los pensamientos y las dificultades del día a día.
Si tú o tu familia os estáis planteando empezar terapia pero tenéis dudas, podéis dejar vuestros datos y agendaremos una sesión de valoración telefónica gratuita y sin compromiso. Será un primer contacto para comentar brevemente la situación, resolver dudas y valorar si este espacio puede ser útil para ti.
Puedes dejar tus datos en el formulario o escribir al mail (hola@saraterol.com) o al Whatsapp de (+34) 634 42 13 95
FAQ
Preguntas frecuentes
Si al leer la página has sentido que algo de lo que cuento conecta contigo, es posible que este espacio pueda ayudarte. Y si todavía no lo ves claro, podemos hablar antes de empezar. La llamada de valoración está precisamente para eso.
Dependiendo del proceso, las sesiones suelen ser semanales, quincenales o mensuales.
Sí, al contactar con el centro, se realiza una llamada telefónica (o via Whatsapp) donde se valora el caso, se explora la demanda de la persona y se le da cita. Este contacto es gratuito.
Todas las sesiones cuestan 65€ y duran una hora.
Bizum, transferencia bancaria o efectivo, en el caso de sesiones presenciales.
No hay un tiempo establecido. Cada proceso es diferente y depende de las necesidades de la persona.